sábado, 19 de julio de 2008

El ataque de los cazadores de cócteles.


“Yo ya no se si soy un borracho por querer ser culto o si me convertí en un ser culto por borracho”

Una de las especies más ilustradas del ecosistema de los bebedores, es sin lugar a dudas esa especie llamada: “Los caza cócteles”. El tipo de personas cuyo sentido del olfato es de los más refinados que existen. Ya que cuando de cócteles se trata, es decir alcohol y boquitas gratis, sacan a relucir el instinto y uno puede ver el desplazamiento voluntario de varios de ellos hacia los centros de exhibición, en donde acontece alguna actividad artística, cultural o educativa.
En los años que llevo de asistir a eventos de arte y cultura he tenido la oportunidad de apreciar este fenómeno social. Son célebres los acontecimientos de la última década, e incluso las anécdotas contadas por los testigos que han presenciado escenas de naturaleza bizarra en las más famosas salas de exhibición del país.
Las nuevas generaciones cuentan leyendas urbanas acontecidas en las afueras del difunto Bancafé, del cual recordamos esos famosos cócteles ofrecidos para el programa de los jóvenes creadores y hasta en exposiciones cerradas en las que nunca faltaba un caza cócteles infiltrado.
Puedo comentar, con la experiencia adquirida en años de asistir a muestras de arte, cómo un individuo promedio puede alcanzar una vida social activa y una dieta rica en canapés y vinos de toda naturaleza sin pagar más que el dinero del pasaje o del parqueo al momento de asistir a un evento, siempre y cuando el evento incluya: “vino de honor”, ya que las posibilidades son ilimitadas. Por ejemplo es muy fácil asistir a una conferencia sobre arqueología en la Universidad Francisco Marroquín, digamos un día martes y disfrutar de un cóctel de alto nivel. Luego apreciar una muestra fotográfica en CIRMA un miércoles para quitar la goma y prepararse para que cuando llegue el día jueves, asistir más fresco y por supuesto más culto, a una exhibición de arte contemporáneo en alguna galería de la ciudad. Y haciendo cuentas de los días en los que uno pasó reventado y bien alimentado en la semana, puede darse cuenta de que fue más del 40% de la misma. Y ya ni mencionemos las semanas gloriosas de las premiaciones, incluidas la Bienal de Arte Paiz, Juanio y el concurso de Rosas Botrán. Pero lo genial de estas actividades es que además de brindar un poco de sana y culta diversión a un público cada vez más exigente, permiten una interacción social en el más delicioso y democrático de los estados, el de la ebriedad.
Para mencionar un poco las diferencias de un caza cócteles amateur y uno profesional, se hace necesario enumerar una lista de tipos famosos en el circuito de las muestras y conferencias que se dan el Guatemala.

Los amateur:
El neófito: Es aquel que jamás se había enterado que existían actividades artísticas y por lo general alucina al momento del evento, llama por celular a sus compañeros del departamento de contabilidad para avisarles que lleguen corriendo porque el guaro se puede terminar.
El primerizo: Este ya conoce la dinámica de los cócteles, pero aún se toma el tiempo de ver la muestras o escuchar la conferencia, por lo general aún tiene problemas de culpa y no la puede afrontar, por eso muestra finge interés en el asunto.
El vulgar: Es el que asiste con todo un combo de amigos y ni siquiera finge interés. Llega tarde al evento y se dirige directamente a la mesita del cóctel o se avoca con mesero que se rifa el puesto esquivando a los borrachos más exigentes.
El snob: Es el que llega por el cóctel pero argumenta su gorronería con aburridas conversaciones con el artista o curador del evento. Estos pueden ponerse pesados cuando llegan en grupo y son altamente críticos de todo, incluyendo por supuesto el tema del cóctel.
El malataza: Es aquel que comienza tímido, presta atención a la actividad, analiza a los invitados, comienza con un proceso de proyecciones personales al tercer trago y al octavo ya está levantando la voz y ofreciéndole pijazos a los asistentes. Estos por lo general terminan en la lista de los indeseables y dejan de asistir a eventos culturales por tiempo indefinido.
El modesto: Estos son de los favoritos de los galeristas porque asisten al evento, saben de arte, conocen a la gente del gremio y se emborrachan con sutilidad. Por lo general son artistas que están en proceso de formación.

Los profesionales:

Los artistas top: A estos personajes ya ni se les pide invitación. Es más, les mandan las invitaciones a su casa y son tan famosos que se dan el lujo de asistir o no asistir a las actividades, entre las cuales las hay nacionales e internacionales. Estos son inofensivos a veces, pero podrían ser peligrosos si se juntan en gremio. Son famosas las historias de afterparis entre esta categoría, las cuales pueden durar hasta tres días non- stop con galerista y crew incluído.

Grupis: Estos dependen de la primera categoría, por lo general son féminas y no se pierden ninguna actividad. Se las puede ver en las tiendas de ropa abasteciendose para el evento o eventos de la semana. Son parte de la acción de una actividad, pues sin ellas toda muestra podría ser verdaderamente aburrida.

Los locos: Hay una categoría interesante de caza cócteles que se mimetizan con el ambiente impersonal de una actividad. Son los locos. Estos por lo general son seres solitarios que asisten religiosamente a cada muestra y se deleitan silenciosamente sin causar molestia alguna. Son imperceptibles por momentos y hasta se les llega a tener aprecio.

El teacher: Esta es la categoría más alta para medir a un caza cócteles. Este es un personaje de apariencia elegante y bizarra que asiste a todo evento posible, se le ve en conferencias de antropología, gnosticismo, ingeniería, comercio internacional, subastas de arte, presentaciones de cuartetos rusos, danza, cine independiente, religión, finanzas, agronomía, literatura, etc. Es decir cualquier evento importante o no tan importante del acontecer nacional, en donde por supuesto haya cóctel. El teacher es un personaje mítico del tipo tarantino, que con su encanto camaleónico puede mantener una conversación de cualquier tipo mientras sostiene dos copas de vino y una alita de pollo, sin perder la postura. Es el ejemplo para todo aquel que haya decidido convertirse en un caza cócteles profesional.

Después de hacer un listado general de la especie, esperamos que cuando asista a un evento de arte o cultura, y mire a un grupo de jóvenes reunidos con copa en mano y alita en barbacoa en la otra, no les haga mala cara, analícelos y disfrute de las maravillas de la fauna urbana guatemalteca. Total no son ni mareros ni policías y están muy lejos de ser malas personas o causar algún daño a los demás asistentes.

9 comentarios:

Nicté dijo...

todavía recuerdo el coctel de 75 aniversario de la Alianza Francesa, habían pautado 200 personas en el antes llamado "el Dorado" y al final llegamos como 500.
las boquitas se acabaron en un santiamén (no así el vinito) y en el maremagnum que se armó unas doñitas se apropiaron de la fruta que servía de decoración, uvas, manzanas, naranjas y hasta una papaya fueron vorazmente despedazadas, a la mirada horrorizada del mesero que lo único que atinó hacer fué, salomonicamente,darles un cuchillo para que terminaran con la media sandía en forma de canasta que se resistía a ser comida. muy buen post

Rosina Cazali dijo...

El mejor de todos, el clásico por excelencia, el infaltable comentario, el personaje que se llenaba de baba los labios antes de besar a cada una de las coordinadoras del evento, era Don Leonel. Digo era porque ha desaparecido. Se lo llevó un ovni de la zona 3. Llegaba al Centro Cultural de España, fan número uno de Marivi. Jorge le aplaudia cada burrada y le quería como si fuera un abuelo. Yo lo esquivaba porque, Don Leonel, me pedía que le curara el alma y el corazón.
Don Leonel no era cazador de cocteles. Se ganaba sus copas de vino y canapés a punta de intervenciones demenciales. Si la conferencia era sobre diseño comentaba la de urbanismo, que había sido dos meses atrás. También por sus modelitos passé pero variadísimos de sombreros que resultaban en un muestrario globalizado de tendencias, sacados de las mejores pacas de la ciudad.
Don Leonel hace falta. Dónde esta Don Leonel. Si alguien le ha visto por favor informar al 23859066 o 67. Días hábiles, de 9 a 18 hrs. antes o después del coctel.

Véronique dijo...

yo sí sé:

"culta aum ergo ebria sum"
(a publicar en itálico ya que es en idioma extranjero, porfa)

Véronique dijo...

yo sí sé:

"culta sum ergo ebria sum"
(a publicar en itálico ya que es en idioma extranjero, porfa)

Omar Alvarez dijo...

Se te olvido uno:
El escritor: ese estudioso del arte de los caza cocteles, que participa con fines investigativos en cada uno de los eventos, mezcla del loco y el profesional, sentado tranquilo a la par de la barra pero chupando, todo para escribir en este blog, para los escritores que aportan como para los que quieren comprobar lo que decis, este perfil me gusta.

Juan Pablo Dardón dijo...

Has descrito mis últimos doce años de vida, por cierto, esta semana inauguran la Filgua... hay nos vemos allá!

Ati, la revista del lago dijo...

Te faltaron los periodistas.. que no vamos a exposiciones si no hay coctel, dicen quienes nos critican.. jajaja soy la lucha.. libre

Andrés N. Castro A. dijo...

heeey!


yo creo que soy "Primerizo"!

aun no se si voy por el tema del coctel, o por el vino de honor y canape. La verdad...es que gracias a una presentacion de libro de Mario Noel Rodriguez, ya NO me gusta el vino...mucho me dieron esa ves jajaja!

en consecuencia, voy mas por el canape! aunque sea pan dulce campesino jajaja!

peeerooo como tengo esos ataques de culpa, creo que tambien voy por el tema. Por eso no soy un teacher; no voy a cualquiera...

Pablo Bromo dijo...

"...que con su encanto camaleónico puede mantener una conversación de cualquier tipo mientras sostiene dos copas de vino y una alita de pollo, sin perder la postura."

Qué lujo!!! descripción acertadísima de tantos que conozco... y sí se puede fumar dentro de la galería, uff! hasta el cigarro cabe junto al vino! cabal!

Salú pues!